¿Cuánto tiempo tengo para demandar por despido en España?
El despido es una de las situaciones más delicadas dentro de la relación laboral. Cuando un trabajador considera que su despido ha sido injustificado o no se ha realizado conforme a la legalidad, tiene derecho a impugnarlo ante los tribunales.
Sin embargo, la legislación laboral española establece plazos muy estrictos para iniciar esta reclamación. Conocer cuánto tiempo hay para demandar por despido es fundamental, ya que si el plazo expira, el trabajador pierde su derecho a reclamar judicialmente.
En este artículo analizamos cuál es el plazo legal para demandar por despido en España, cómo se calcula y qué normas regulan este procedimiento.
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El plazo legal para demandar por despido
En España, el trabajador dispone de 20 días hábiles para impugnar un despido.
Este plazo está regulado principalmente en las siguientes normas:
- Artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015)
- Artículo 103 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (Ley 36/2011)
El artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores establece que las acciones derivadas del contrato de trabajo que tengan por objeto impugnar el despido caducan a los veinte días hábiles.
Por su parte, el artículo 103.1 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social confirma que el trabajador dispone de ese mismo plazo para presentar la demanda ante el Juzgado de lo Social.
Esto significa que el plazo para reclamar no es de prescripción, sino de caducidad, lo que tiene una consecuencia muy importante: no puede ampliarse ni interrumpirse salvo en los supuestos expresamente previstos por la ley.
¿Cuándo empieza a contar el plazo?
El cómputo del plazo comienza desde el día siguiente al despido.
Esto se aplica tanto si el despido se comunica mediante:
- Carta de despido entregada al trabajador
- Comunicación escrita enviada por la empresa
- Despido verbal (aunque en estos casos suele ser más complejo probar la fecha)
Este criterio también está recogido en el artículo 103 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, que establece que el plazo comienza desde el día siguiente a aquel en que se hubiera producido el despido.
Por tanto, si un trabajador recibe la carta de despido el día 10, el plazo comenzará a contarse el día 11.
¿Qué se entiende por días hábiles?
Uno de los aspectos que genera más dudas es el cálculo del plazo. La ley establece que se trata de 20 días hábiles, lo que implica que no todos los días se contabilizan.
Según la normativa procesal laboral, no se consideran hábiles:
- Los sábados
- Los domingos
- Los festivos
Este criterio se recoge en el artículo 45 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, que regula el cómputo de plazos procesales.
Por tanto, únicamente se cuentan los días laborables, lo que en la práctica suele ampliar ligeramente el margen temporal real del trabajador.
La conciliación previa obligatoria antes de demandar
Antes de presentar la demanda por despido ante el juzgado, la legislación española exige intentar una conciliación previa administrativa.
Este requisito está regulado en:
- Artículos 63 a 65 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social
El trabajador debe presentar una papeleta de conciliación ante el organismo correspondiente de mediación laboral, que suele ser:
- SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación)
- O el organismo equivalente de cada comunidad autónoma
El objetivo de este procedimiento es intentar alcanzar un acuerdo entre empresa y trabajador sin necesidad de acudir a juicio.
Durante el acto de conciliación pueden ocurrir tres situaciones:
- Acuerdo entre las partes
- Sin avenencia (no hay acuerdo)
- Intentado sin efecto (la empresa no comparece)
Si no se alcanza acuerdo, el trabajador podrá presentar la demanda ante el Juzgado de lo Social.
Suspensión del plazo por la papeleta de conciliación
Un aspecto fundamental es que la presentación de la papeleta de conciliación suspende temporalmente el plazo de caducidad.
Esto está previsto en el artículo 65 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, que establece que la solicitud de conciliación interrumpe o suspende el cómputo del plazo para demandar.
El plazo queda suspendido:
- Desde la presentación de la papeleta
- Hasta la celebración del acto de conciliación o hasta que se tenga por intentado
Una vez finalizado ese trámite, el plazo vuelve a continuar por los días que quedaban pendientes.
Ejemplo práctico del plazo para demandar por despido
Para entender mejor cómo funciona el plazo legal, veamos un ejemplo práctico.
Supongamos el siguiente caso:
- Un trabajador recibe su carta de despido el 3 de marzo.
El plazo comienza a contarse el 4 de marzo.
Desde ese momento tendrá 20 días hábiles para iniciar la reclamación.
Imaginemos que el trabajador presenta la papeleta de conciliación el día 10.
Entre el día 4 y el día 10 habrán transcurrido varios días del plazo. En ese momento:
- El plazo se suspende
- Se celebra la conciliación unos días después
Si la conciliación termina sin acuerdo, el trabajador podrá presentar la demanda judicial con los días que le quedaban del plazo original.
¿Qué ocurre si se pasa el plazo de 20 días?
El plazo para demandar por despido es un plazo de caducidad, lo que implica consecuencias muy estrictas.
Si el trabajador no presenta la reclamación dentro de ese plazo, ocurre lo siguiente:
- El despido se vuelve firme
- Ya no podrá impugnarse judicialmente
- El trabajador pierde el derecho a reclamar readmisión o indemnización por despido improcedente
Este criterio ha sido reiterado por la jurisprudencia de los tribunales sociales, que consideran el plazo de caducidad de aplicación estricta.
Recomendaciones legales ante un despido
Dado que el plazo para demandar por despido es relativamente corto, es recomendable actuar con rapidez.
Entre las principales recomendaciones jurídicas se encuentran:
- Revisar inmediatamente la carta de despido para comprobar su fecha y motivos.
- Consultar con un abogado laboralista lo antes posible.
- Presentar la papeleta de conciliación dentro del plazo legal.
- Preparar la estrategia procesal para la eventual demanda ante el Juzgado de lo Social.
Una actuación rápida permite analizar si el despido puede ser declarado:
- Procedente
- Improcedente
- Nulo
Cada una de estas calificaciones tiene consecuencias jurídicas diferentes para la empresa y el trabajador.
Conclusión
El plazo para demandar por despido en España es de 20 días hábiles desde el día siguiente al despido, conforme al artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores y al artículo 103 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social.
Antes de presentar la demanda es obligatorio intentar una conciliación previa, regulada en los artículos 63 a 65 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, lo que puede suspender temporalmente el plazo.
Dado que se trata de un plazo de caducidad, si el trabajador no actúa dentro de ese tiempo perderá definitivamente la posibilidad de reclamar ante los tribunales.
Por ello, ante cualquier despido es fundamental actuar con rapidez y buscar asesoramiento jurídico especializado para garantizar la correcta defensa de los derechos laborales.


